• 23 de mayo de 2024 04:38

Miles de romeros se dan cita en una Flor «con mucho futuro» y una hermandad que deja sorprendidos a los visitantes

Tradición y folixa se daban cita este lunes, 17 de abril, en el prau de La Flor. Desde primera hora de la mañana el goteo de romeros era constante, y es que a lo largo del día acudieron miles de lenenses, y también visitantes de otros puntos de la región, de otras comunidades autónomas e incluso de fuera del país. Andando por el camín real o por la carretera de La Cobertoria, en caballo, taxi o, como no en Lena, en bici. Todas las opciones eran buenas con tal de llegar al prau de La Flor.

El sol fue el invitado de lujo, ante un prau en perfectas condiciones. Cuatro años después, las Amas de Casa volvían a llevar sus empanadas al prau, donde procedían al reparto del bollu. Gadi Cano, su presidenta, recordaba que la exposición cumple ya 45 años y señalaba «hoy es un día muy grande porque después de cuatro años podemos volver a subir a La Flor«. Más de medio centenar de empanadas reunían las Amas de Casa .

En la Asociación de Vecinos de Piedracea han trabajado hoy sin destajo detrás de una barra del bar donde no había descanso, y es que los litros de sidra que «han corrido» este lunes en el prau de La Flor son difíciles de cuantificar, teniendo que sumar la vendida en el prau con la que muchos romeros han subido.

Y, como recordaba el párroco, Pedro Riera, no habría festividad de La Flor sin la celebración religiosa, cuya virgen salía en procesión alrededor de la ermita, acompañada de un numeroso grupo de feligreses. También estaban presentes, acompañando la misa un año más, el Coro de La Flor, que como recordaba su presidente, «en los años 50 el Coro La Flor se llamo Virgen de La Flor, después posteriormente se cambio a Coro La Flor, tenemos mucha fé en la Virgen de La Flor y no podía ser menos de venir todos los años«.

Un año más La Flor se llenaba de reencuentros, abrazos con amigos, pintanzas en común, y mucha complicidad. Como no podía ser de otra manera, hubo tiempo para que sonará la gaita y tambor, para el baile tradicional y, después de la hora de comer, para bailar en una tarde amenizada por David Payares, habitual en la Romería de La Flor.

Entre los romeros encontramos a la joven pareja formada por Lara Sánchez García y Gabriel Granda Martínez (a quienes hemos visto actuar en el Teatro Vital Aza, y este fin de semana vestidos de Zamarrones o tocando desde el escenario principal de La Caleya). Lara, lenense pero que vivió muchos años en Oviedo, llevaba diez años sin subir al prau y hoy reconocía pasárselo «estupendamente, el día espectacular«. Para Gabriel, de Avilés, era la primera vez, y la romería le dejaba «muy sorprendido, ye una pasada, hay mucha hermanda, un ambiente que no se ve en todos los lados«.

También por primera vez en la romería encontrábamos a José Antonio Vega, historiador que nos reconocía «después de muchos años, en los que he escrito sobre ellas en muchas ocasiones, es la primera vez que asisto a ella», me ha sorprendido gratamente sobretodo ver el relevo generacional que estoy viendo, la gran mayoría es gente joven».

En la romería se daban cita diferentes peñas y grupos de amigos, uno de ellos se hacía en la Puya’l Ramu con la de ‘el picalín’, por 140€ tras hacer una colecta. Liliana Marinero, integrante del grupo, señalaba que «pujamos por tradición, como los fondos son para la ermita, para eso, ponemos un fondo todos los que estamos aquí«. Otro de los grupos más numeroso, que vestía de amarillo, renococía ni siquiera «saber el vinculo que nos une«, pero aún así todos los años se juntan para celebrar la romería.

A primera hora de la mañana nos atendían Ramón Marinero y Blanqui Plaza, presidenta de la Asociación de Vecinos de Piedracea, cuando apenas había romeros en el prau ya auguraba que iba a ser una edición «total, va a haber mucha gente, mucha afluencia, y lo vamos a disfrutar mucho«, que animaba a la gente «a que se acerque a la barra, nos eche una mano y que disfruten de la fiesta«, ante lo que Ramón Marinero adelantaba «con el día que hay hoy vais a vender hasta la barra, y el entoldado«.

Son muchos los que acuden a La Flor, una festividad que aúna folixa y religión, y con el testimonio de Ramón Marinero, cofrade como toda su familia, cerramos esta información. Apuntaba Marinero «una fiesta que llevamos dentro todos los lenenses, y sobretodo la gente de Piedracea, mi madre era de Piedracea, mi madre con 18 tengo fotos sacando la virgen, somos cofrades desde que nacimos, mis hijos son cofrades, la familia entera, llevamos muy dentro la fiesta de La Flor».

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