• 15 de junio de 2024 01:02

Merce Díez, un icono para los peregrinos, deja de ser quién los recibe tras 25 años atendiéndoles

Merce recibe a un peregrino, imagen del archivo de su grupo.

El pasado lunes, día 3 de junio, fue el último en el que Merce Díez se encargo de recibir a los peregrinos que llegan al albergue municipal de La Pola. Tras 25 años, Merce se despide de un puesto en el que se ganó el cariño de quienes hacían parada, para muestra, solo hay que ver los comentarios en la publicación en la que Merce anunciaba que deja el cargo.

Con una carta publicada en un grupo de Facebook propiedad de la propia Merce (‘Albergue Pola de Lena Camino del Salvador’) en el que prácticamente a diario recogía fotografías y las historias de los peregrinos que pasaban por Lena, Merce se despedía de los peregrinos.

A continuación, reproducimos la carta completa:

CARTA PUBLICADA POR MERCE DÍEZ:

Con Sebastián me encontré esta mañana en la calle y me vino muy bien porque es el último peregrino cuya foto subo a este grupo.

Por causas absolutamente ajenas a mi voluntad, gusto y dedicación dejo de ocuparme del Albergue Pola de Lena Camino del Salvador desde hoy 3 de junio. Lo dejo por decisión propia, con mucha pena por supuesto pero cuando no puede ser, no puede ser.

Dediqué al albergue y peregrinos 25 años estupendos en los que hice cosas bien e hice cosas mal pero que conste que todo lo que hice era como si el albergue fuera mi casa y los peregrinos, mis invitados.

Ellos eran prioridad para mí, llegando a ayudarles al extremo de exceder infinidad de ocasiones de lo que era mi obligación.

Hace un par de semanas por ejemplo me llamaron 5 peregrinas desde el pueblo de Erias; venían a nuestro albergue pero desde allí no tenían fuerza para seguir caminando y me pedían por favor si les enviaba un taxi. En la parada de Pola de Lena no había ninguno estacionado y por teléfono no respondían. Para 5 peregrinas y sus mochilas casi se precisa un autobús y así lo hice; le pedí el coche a mi padre que es bastante mayor que el mío y fui a recogerlas sin pedirles ni aceptarles nada a cambio por supuesto.

O a quienes llegan con llagas en los pies acercarles al centro de salud…infinidad de veces. O a la lavandería…o traerles a mi casa ropa a lavar…mil detalles que tuve «por amor al trabajo y respeto a quienes llegan al albergue después de varios días atravesando montañas…y qué montañas!!!

También tuve algún que otro encontronazo aunque sólo recuerdo dos en 25 años. El más reciente fue el año pasado cuando una mujer de muy malas maneras nos exigió a un compañero y a mi que echásemos a un peregrino (él no hablaba español) que estaba en calzoncillo (a nosotros nos parecía un pantalón corto) por la habitación. Le propusomos cambiarla a ella a otra habitación y se negó. La mujer era joven y aún así estaba totalmente fuera de sí por ese detalle; se enfrentó y de qué manera a mi compañero por decirle «chavala, no te pongas así por eso». Y yo, que reconozco tener temperamento fuerte ante lo que creo injusto, pues me puse bastante enfadada y hasta llamé a la Policía Local para que quedara constancia con las otras personas que estaban en la misma habitación que nadie estaba acosando a esa mujer.

Como digo, dos ocasiones en las que recuerdo haber tenido mala experiencia o haberme excedido para mal. Dos en 25 años.

Y bueno…pues agradecida a quienes en el ayuntamiento me encomendaron esa labor porque fue un trabajo muy satisfactorio.

A partir de hoy, todo lo bueno y todo lo malo que pueda ocurrir allí, ya no será cosa mía. Cómo se encuentren las instalaciones, tampoco. Hasta ahora los fines de semana limpiaba yo y por semana lo hacía otra persona encargada de esa tarea, que si no lo hacía bien ahí me tenía detrás para pedirle que dejara aquello tan limpio como si fuera su casa.

Pues eso, en lo que a mí respecta ya no sabremos de dónde son y qué nos cuentan los peregrinos que se quedan en nuestro pequeño pero coqueto y limpio albergue.

De una cosa estaremos todos seguros…la llegada de peregrinos a este Camino va en aumento.

Y que si los veis pasar por vuestra calle, decidles alguna vez eso de «Buen Camino peregrino»…no imagináis cómo les presta.

Muchas gracias a todos cuantos habéis leído las crónicas…menudas turras os tengo dao jiji.

Gracias, gracias!!!

Ah, Sebastián, que me olvidaba de él. Es de Francia. Venía de dormir en el albergue de Bendueños y se iba a pasar la noche de hoy a un sitio que está a tres kilómetros de Mieres y que si no es por los peregrinos, yo no sabía ni que existía. Se llama El Rollu y allí hay una casina hecha albergue que atiende maravillosamente Alba por donativo. Otra cosa que es el común denominador es que los peregrinos se sienten muy bien atendidos por todos los hospitaleros de los albergues, algo que dicen no es muy común en otros caminos cuya atención es más distante e impersonal. Si a Alba le hablan de mí que soy la inmediata anterior a ella, a mi me dicen maravillas de Marisa Glez de Pajares, de Sandra de Bendueños y de Pablo de Llanos de Somerón..en general de toda la gente lenense con la que se encuentran. Más de un vecino de nuestra localidad os ofrecisteis a acompañarlos hasta el albergue cuando no lo encontraban, por ejemplo me vienen ahora a la memoria Berto el padre de Natalia, Javier, Mercedes Marcos Alvarez o Amparo en Llanos de Somerón que a tantos ha ayudado porque me lo cuentan, sin que ella tenga nada que ver «en el Camino» más que vivir en él, que no es poco

Buen Camino en vuestra vida a todas y todos cuantos estáis en este grupo. En un mes aproximadamente, también lo cerraré porque está unido a mi página.

Sebastián.

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