Vecinos del barrio de Masgaín, en La Pola, han denunciado en una carta remitida a este medio los problemas que, según aseguran, vienen sufriendo en los últimos años por la utilización de los aparcamientos y alrededores de sus viviendas como punto de concentración para realizar botellones durante las fiestas de Les Feries. La situación se da coincidiendo con la noche de conciertos en el cercano Vital Aza.
En un comunicado remitido por residentes de la zona, los vecinos sostienen que el problema se ha repetido pese a la existencia de una ordenanza municipal que regula el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública, y reclaman una presencia efectiva de las autoridades que permita compatibilizar las celebraciones con el descanso y la seguridad de quienes viven en el barrio.
Según relatan, durante uno de estos episodios llegaron a concentrarse más de un centenar de jóvenes, muchos de ellos con bolsas de bebidas, permaneciendo durante varias horas en la zona. Una de las residentes asegura que realizó su última llamada a la Policía a las cinco de la mañana.
Los vecinos afirman que se efectuaron más de seis avisos a las autoridades y que, ante la situación, llegó a desplazarse también la Guardia Civil de Mieres. Según su versión, los agentes trasladaron que se encontraban desbordados ante la concentración.
El comunicado recoge diferentes situaciones que los residentes aseguran haber presenciado durante la concentración.
Entre ellas citan botellas y cristales rotos, vómitos, restos de excrementos en fachadas, jóvenes subiéndose sobre vehículos o utilizándolos como bancos y personas trepando por terrazas para colocar conos de obra en altura.
Una de las vecinas asegura además que, después de salir a pedir orden, fue increpada por algunos de los presentes y posteriormente se produjeron golpes contra las persianas de un bajo acompañados de insultos y descalificaciones.
«Sentimos que la Policía no podía hacer nada. Nos indicaban que estaban desbordados y veíamos el coche policial en la rotonda, a escasos metros del botellón, sin una actuación que frenase el problema», señala una residente en el comunicado.
Los vecinos insisten en diferenciar sus reclamaciones de una oposición a las celebraciones. Reconocen que durante las fiestas existen inevitablemente más ruido, movimiento de personas y comportamientos diferentes a los de una jornada habitual, y aseguran entender que los jóvenes quieran disfrutar de las noches festivas.
«No estamos en contra de la fiesta, sino todo lo contrario», señalan. Su petición se centra, explican, en conseguir una mayor presencia de los organismos encargados del orden y el cumplimiento efectivo de la normativa municipal cuando las concentraciones alcanzan dimensiones que afectan directamente a las viviendas próximas.
También plantean la posibilidad de estudiar espacios alejados de las zonas residenciales para este tipo de encuentros, especialmente si se conoce de antemano que las concentraciones tienden a repetirse.
Otro de los reproches de los residentes afecta a la situación en la que queda el barrio después de estas noches. Los vecinos aseguran que son los propios propietarios quienes terminan limpiando vómitos y deposiciones de las entradas de los portales, y lamentan que no se realice posteriormente una limpieza con agua en estos puntos.
La reclamación cobra además especial importancia, sostienen, por tratarse de un barrio con una población envejecida, cuyos residentes soportan directamente los ruidos y molestias durante varias horas. La petición que trasladan al Ayuntamiento y a las autoridades se resume en poder mantener el carácter festivo de estas jornadas sin que ello implique renunciar al descanso, la seguridad y la convivencia vecinal.
~Macrobotellon. La nueva ordenanza que nunca llega a cumplirse. ~
Los vecinos del barrio de Masgain llevan dos años sufriendo la utilización de los aparcamientos y de los alrededores de sus domicilios como escenario de macrobotellones.
La ordenanza municipal, que dedica uno de sus capítulos al consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública, parece convivir, paradójicamente, con la concentración de jóvenes en el barrio para hacer botellón.
Como si de un chiste se tratara, el mismo año en que entra en vigor la ordenanza se organiza, coincidiendo con el peregrinaje hacia los conciertos del Colegio Vital Aza y como si de una multitudinaria quedada anunciada en redes sociales se tratase, el mayor macrobotellón en las inmediaciones del barrio.
Los vecinos, incrédulos ante la situación y confiando en que la concentración finalizaría una vez comenzase la música y los conciertos, han visto con preocupación que no fue así.
Se llegaron a concentrar más de un centenar de jóvenes, muchos de ellos provistos de bolsas con bebidas, para permanecer durante horas en la zona. Una vecina asegura: «La última llamada a la Policía la realicé a las cinco de la mañana».
Ante la insistencia de los vecinos, tuvo que desplazarse incluso la Guardia Civil de Mieres. Según los residentes, se realizaron más de seis avisos a las autoridades, que, según aseguran, son conocedoras de que esta situación se repite cada año; pero se ven desbordados.
La presencia policial, primero sin que los agentes descendieran de los vehículos y posteriormente con tímidos acercamientos a la zona, no habría resuelto el problema, sino que, según los vecinos, la situación fue a más.
Una vecina que salió a pedir orden fue increpada por algunos jóvenes al percatarse de la presencia de las autoridades. Según relata, recibió golpes en las persianas bajadas del bajo, acompañados de improperios y descalificaciones.
Restos y desperfectos
Entre los hechos que los vecinos señalan como más relevantes se encuentran:
-Restos de excrementos repartidos por las paredes de las fachadas.
-Botellas y cristales rotos.
-Jóvenes trepando por las terrazas para colocar conos de obra en las alturas.
-Vómitos en diferentes puntos de la zona.
-Jóvenes utilizando los vehículos como bancos o subiéndose encima de ellos.
-Ruidos y molestias provocados por la concentración, sin control, de un elevado número de jóvenes.
«Sentimos que la Policía no podía hacer nada. Nos indicaban que estaban desbordados y veíamos el coche policial en la rotonda, a escasos metros del botellón, sin una actuación que frenase el problema», señala una vecina.
«No estamos en contra de la fiesta». Los vecinos quieren dejar claro que su reclamación no pretende impedir que los jóvenes disfruten de las fiestas.
«Entendemos que son fiestas y que el ruido durante estos días ha de salirse de los estándares del día a día. Los chavales suben y bajan felices de la orquesta y es normal que, en su deambular, existan voces, ruidos e incluso cierta presencia de una noche pasada por el alcohol. Son fiestas y, pese a que el domingo mucha gente trabaja, son días de alegría y festejo que se hacen patentes en la actitud, a veces menos cívica, de la gente. No estamos en contra de la fiesta, sino todo lo contrario».
Sin embargo, los residentes reclaman «una presencia efectiva de los organismos encargados del orden y un compromiso por parte del Ayuntamiento con el cumplimiento de sus propias ordenanzas».
En 2024, antes de llegar la ordenanza, comenzó el macrobotellón. En 2025 ha llegado, según los vecinos, a lo que consideran su punto álgido. Y no quieren esperar a que en 2026 la situación continúe aumentando.
Por ello, los vecinos piden a las autoridades locales que actúen y frenen una situación que, según denuncian, perturba especialmente a una población muy envejecida que constituye una parte importante de la vecindad del barrio.
Los jóvenes tienen derecho a divertirse, pero los vecinos consideran que podrían habilitarse espacios alejados de las viviendas para este tipo de concentraciones, especialmente cuando las autoridades son conocedoras de que se trata de un fenómeno que se repite anualmente.
La petición de los vecinos es clara: disfrutar de las fiestas sí, pero garantizando también el descanso, la seguridad y la convivencia de quienes viven en el barrio. Aquí no pasan con mangueras y somos los propietarios quienes tenemos que eliminar con calderos las deposiciones y vómitos de las entradas de nuestros portales.
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