• 28 de agosto de 2026 04:23

Fernando Farpón, en Calla Oh: «La cultura asturiana da muchísimas herramientas para desarrollar un futuro sostenible y valioso»

Hay personas que no solo mantienen vivas las tradiciones, sino que consiguen transformarlas en oportunidades de futuro. Es el caso de Fernando Farpón, protagonista del episodio 28 de Calla Oh, que se sienta en el sofá del podcast para hablar de escanda, emprendimiento rural, cultura asturiana, Lena y de la importancia de conocer las propias raíces para saber también hacia dónde avanzar.

Con 37 años y criado en La Pola, Fernando mantiene una estrecha vinculación con el concejo pese a haber vivido también en Gijón y en la República Checa. Precisamente, una parte importante de la conversación gira en torno a ese sentimiento de pertenencia y a una cultura asturiana que ha estado presente desde su infancia.

«La cultura ayuda muchísimo, da muchísimas herramientas para resolver problemas prácticos y también existenciales», reflexiona durante la entrevista. Para Farpón, conservar las tradiciones no consiste únicamente en mirar hacia atrás, sino también en descubrir en ellas posibilidades para construir un futuro «sostenible, eficaz y valioso».

De querer ser vaquero a dedicar su vida a la escanda

De pequeño, Fernando quería ser vaquero. Su abuelo tenía ganado y recuerda una infancia vinculada al medio rural, participando en trabajos como la hierba y creciendo en un entorno que acabaría influyendo profundamente en su trayectoria.

También recuerda la influencia que tuvieron algunos profesores durante su etapa en el instituto y su participación, siendo todavía muy joven, en iniciativas vinculadas a la cultura asturiana. Entre ellas estuvo Rebelgu y el Mercado de La Caleya, una celebración con la que mantuvo una estrecha relación durante años.

Finalmente, aquella vocación rural acabaría materializándose de otra manera: la agricultura y el sector agroalimentario, con la escanda como gran protagonista.

Recuperar un cereal que estuvo al borde de desaparecer

Fernando explica durante el episodio la enorme importancia histórica de la escanda en Asturias. Un cereal capaz de adaptarse a las particulares condiciones climáticas asturianas y alrededor del cual se desarrollaron durante siglos conocimientos, herramientas y tradiciones.

La modernización de la agricultura durante el siglo XX, el desarrollo de grandes explotaciones cerealistas fuera de Asturias y la industrialización de la molinería provocaron, sin embargo, su progresivo retroceso.

Según relata Farpón, a finales de los años 90 la situación de la escanda en Asturias era crítica, después de haber pasado de ser un alimento fundamental a mantener una presencia prácticamente testimonial.

Fue entonces cuando su padre decidió apostar por su recuperación.

Comenzó buscando semillas por diferentes pueblos, reuniendo pequeñas cantidades conservadas por agricultores y recuperando progresivamente el cultivo. De aquel trabajo surgiría Escanda Asturiana, con un objetivo muy claro: evitar la desaparición del cereal, extender nuevamente su cultivo y conseguir que pudiera llegar al consumidor a un precio razonable.

«Mi padre lo vio clarísimo», recuerda Fernando, que reconoce haber heredado de él esa convicción de que estaban trabajando con algo que tenía sentido tanto desde el punto de vista alimentario como cultural.

De La Frecha a Sotiello

Los primeros pasos de la empresa se dieron en La Frecha, donde una antigua serrería fue transformada para instalar toda la infraestructura necesaria para trabajar con la escanda.

Allí se habilitaron espacios para almacenar el cereal, separar el grano de la cáscara, conservarlo adecuadamente y posteriormente molerlo. Una de las apuestas fue precisamente mantener los molinos de piedra, siguiendo un sistema tradicional que permite trasladar las características del grano a la harina.

También nació allí el primer obrador, en el que comenzaron a desarrollar diferentes panes y productos de repostería dulce y salada.

El proyecto siguió creciendo hasta que aquellas instalaciones se quedaron pequeñas. La siguiente etapa los llevó a recuperar otra infraestructura abandonada, esta vez una antigua fábrica de pan congelado situada en Sotiello, donde actualmente desarrollan su actividad.

Hoy, según explica Fernando, Escanda Asturiana cuenta con un equipo de doce personas, al que se suma una amplia red de agricultores colaboradores.

Sembrar en Asturias… y también en Los Monegros

Uno de los aspectos más llamativos de la conversación es descubrir hasta dónde ha llegado el cultivo.

La empresa trabaja con agricultores de diferentes puntos de España y ha desarrollado una estrategia que permite repartir las plantaciones entre zonas húmedas de la Cordillera Cantábrica y territorios mucho más secos.

Asturias, León, Palencia, Cantabria, País Vasco, Castilla-La Mancha o Aragón forman parte de una red con la que buscan reducir los riesgos derivados de las condiciones meteorológicas de cada campaña.

La escanda ha llegado incluso a cultivarse en zonas extremadamente secas de Los Monegros, donde Fernando asegura que comprobaron su enorme capacidad de adaptación. Esta expansión tiene además otro objetivo: que la supervivencia del cereal ya no dependa de una única empresa o de unas pocas plantaciones.

Un producto asturiano que ya cruza fronteras

La escanda que parte de Lena tampoco se queda únicamente en Asturias. Durante la conversación, Fernando explica que realizan envíos a lugares como Holanda, Portugal o Francia.

Sin embargo, reconoce que lo que más satisfacción le produce es encontrar sus productos cerca de casa.

El objetivo, insiste, continúa siendo conseguir que la escanda resulte accesible: que pueda estar disponible para panaderías, restaurantes, tiendas y consumidores, manteniendo vivo su consumo precisamente en el territorio del que procede.

El futuro: crecer, pero sobre todo mejorar

Cuando se le pregunta dónde imagina el proyecto dentro de diez años, Fernando no plantea una carrera por crecer sin límite.

Escanda Asturiana trabaja actualmente en numerosos frentes: cereal, harina, panadería, restauración, comercio y mercados. Por eso, el futuro pasa fundamentalmente por perfeccionar el sistema que ya han construido, ganar eficiencia, mejorar los procesos, controlar costes, incorporar energías renovables cuando sea posible y automatizar determinadas tareas.

Todo ello manteniendo intacto el propósito original: elaborar un producto bueno, saludable y que esté rico.

Más cultura asturiana durante todo el año en Lena

La conversación también deja espacio para hablar del presente y futuro del concejo. Fernando reivindica La Pola y Lena como un lugar extraordinario para vivir, pero considera que todavía existe margen para impulsar más iniciativas relacionadas con la cultura asturiana.

Su experiencia en el Mercado de La Caleya le lleva incluso a plantear la posibilidad de recuperar o extender este tipo de propuestas a otras fechas.

Una de sus ideas es clara: incorporar un mercado asturiano a Les Feries, siguiendo el modelo que con el paso de los años se ha consolidado alrededor de La Flor. Incluso ve con buenos ojos que este tipo de encuentros pudieran celebrarse con mayor frecuencia durante el año.

La radio de Lena, otra herramienta que recuperar

Fernando también recuerda su paso por la radio municipal, donde durante varios años participó en Crónicas de L.lena, un programa que combinaba entrevistas, música, reflexiones y actualidad.

Su reflexión va más allá de la nostalgia. Considera que recuperar plenamente la actividad de la radio podría ofrecer nuevamente un espacio de participación especialmente interesante para los jóvenes, recordando una época en la que numerosos chavales del concejo tenían sus propios programas.

«Hay que tirar un poco por ella», defiende sobre una infraestructura que considera que todavía tiene mucho potencial.

Entre la escanda, la agricultura, las fiestas, la radio y los recuerdos de una vida construida desde La Pola, el episodio 28 de Calla Oh deja una idea que atraviesa prácticamente toda la conversación: las raíces no tienen por qué ser únicamente algo que conservar; también pueden convertirse en el punto desde el que construir el futuro.

Una conversación con Fernando Farpón sobre emprendimiento, territorio y orgullo por hacer las cosas desde Asturias y con identidad propia.

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