Un dolor en el talón que no desaparece después de meses de plantillas y estiramientos. Un codo que molesta cada vez que se coge una taza. Un hombro que impide levantar el brazo por encima de la cabeza. Las tendinopatías crónicas afectan tanto a deportistas como a personas que nunca han pisado un gimnasio, y cuando el reposo y la fisioterapia no son suficientes, cada vez más pacientes preguntan por las ondas de choque.
Una tecnología con origen en la urología
La terapia de ondas de choque no es nueva. Sus orígenes están en la litotricia, el procedimiento que desde los años ochenta se utiliza para fragmentar cálculos renales sin cirugía. Con el tiempo, los médicos observaron que los impulsos acústicos también influían en los tejidos blandos y en el hueso, y la técnica empezó a aplicarse en traumatología y medicina deportiva.
Hoy se utiliza en dos modalidades:
- Ondas focales, que concentran la energía en un punto concreto y alcanzan tejidos más profundos. Se emplean, por ejemplo, en las tendinopatías calcificantes del hombro.
- Ondas radiales, que reparten la energía en una superficie más amplia y superficial. Son habituales en la fascitis plantar o el codo de tenista.
Cómo actúa en el tendón
Al llegar a la zona tratada, las ondas generan un estímulo mecánico. Según los estudios disponibles, este estímulo activa la circulación local, favorece la formación de nuevos vasos sanguíneos y pone en marcha los procesos de reparación del tejido. En algunas indicaciones también se observa una reducción de la percepción del dolor.
El efecto no es inmediato: se desarrolla de forma progresiva durante el curso de sesiones y en las semanas posteriores. Por eso los especialistas suelen valorar los resultados entre seis y ocho semanas después del tratamiento.
Para qué problemas se utiliza
Las indicaciones más habituales en el aparato locomotor son:
- fascitis plantar y espolón calcáneo;
- epicondilitis o codo de tenista, y epitrocleitis o codo de golfista;
- tendinitis del hombro y tendinitis calcificante;
- tendinopatía del tendón de Aquiles;
- tendinitis rotuliana, la llamada rodilla del saltador;
- trocanteritis, el dolor en la cara externa de la cadera.
En general, se plantea en dolores que duran varias semanas o meses y que no han mejorado con el tratamiento convencional. No es la primera opción en lesiones recientes, como un esguince o una rotura completa de tendón.
Cómo es el tratamiento
Un curso habitual incluye entre tres y seis sesiones, con una separación de aproximadamente una semana. Cada sesión dura pocos minutos, no requiere anestesia y el paciente puede volver a su actividad el mismo día. Durante la aplicación puede notarse una molestia en la zona, que el médico regula modificando la intensidad, y después algunos pacientes notan una ligera sensibilidad durante uno o dos días.
En algunos centros las ondas de choque se combinan con la magnetoterapia de alta intensidad o con programas de ejercicio y fisioterapia. Clínicas especializadas que ofrecen terapia de ondas de choque en Barcelona trabajan con este enfoque combinado, siempre después de una consulta y de revisar las pruebas de imagen del paciente.
Quién no puede recibirlo
Como cualquier tratamiento médico, tiene contraindicaciones. Entre otras, no se aplica durante el embarazo, sobre tumores o infecciones en la zona, en personas con trastornos de la coagulación ni sobre las zonas de crecimiento óseo en niños. La valoración previa del médico es imprescindible.
Expectativas realistas
Los especialistas coinciden en que las ondas de choque no son una solución mágica. Los resultados dependen del tipo de lesión, de su antigüedad y de que el paciente mantenga los ejercicios y las pautas de carga que le indiquen. Para muchos pacientes con dolor crónico, sin embargo, representan una opción no invasiva antes de plantear infiltraciones o una intervención quirúrgica.
Quien quiera conocer con más detalle qué lesiones se tratan y cómo es el proceso puede consultar la información de una clínica especializada, como la que ofrece Clínica Revita en https://clinicarevita.es/ortopedia/.
La información de este artículo es orientativa y no sustituye la valoración de un médico.

